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Cuando arriba es abajo

"Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridad, que obedezcan, que están dispuestos a toda buena obra, que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres" (Tito 3:1, 2).

La gente que pasa tiempo en la cocina puede dividirse en dos grupos: los que usan trapos para lavar la loza y los que usan esponjas. Me madre solías lavar la loza con un trapo de cocina. Eso fue antes del invento de las esponjas sintéticas. Mi esposa, generalmente, usa una esponja sintética. Las esponjas son muy absorbentes y se usan para toda clase de objetos en la casa. Cuando algún líquido se vuelca, decimos: "Sécalo con la esponja".
Las personas son como esponjas. Absorbemos todo aquello con lo que entramos en contacto. Por eso, Jesús oró porque aunque sus discípulos estén en el mundo no sean del mundo (Juan 17:15, 16). A menos que intencionalmente nos saturemos con el fruto del Espíritu, absorberemos, inevitablemente pensaremos en la forma en que piensa el mundo y entonces haremos lo que hace el mundo.
El fruto del Espíritu es un resumen del evangelio según Jesús. Mientras hay porciones de las Escrituras que son difíciles de comprender, las enseñanzas de Jesús no lo son. Sin embargo son, por sí mismas y en sí mismas, imposibles de poner en práctica en nuestras vidas sin la ayuda del Espíritu Santo.
En la lista del fruto del Espíritu, la mansedumbre, o humildad, es especialmente difícil de obtener por dos razones. La mansedumbre va en contra de lo que somos por naturaleza; y todo lo que aprendemos de la cultura contemporánea nos dice que, en la vida real, es ridículo ser humilde.
Probablemente ya haya notado que cada fruto del Espíritu está conectado con el siguiente. Estoy seguro de que hay una manera mejor de decirlo, pero sugiero que son "codependientes". Por eso, descuidar el cultivo de la mansedumbre y la humildad hace que el resto del fruto del Espíritu sea imposible de experimentar. El orgullo, que es lo opuesto a la humildad y es la madre de todos los pecados, destruye el fruto del Espíritu, haciéndolo inoperable.
Cuando Jesús y sus discípulos estaban en camino a Jerusalén por última vez, Jesús les explicó lo que ocurriría. "He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará" (Mar. 10:33, 34).
Hubo un silencio de asombro por un momento, mientras estas palabras de condenación se asentaron sobre el grupo. Parecía que cada discípulo estaba luchando con el pensamiento, tratando de descubrir su sentido. Ciertamente, hubiésemos esperado que uno de ellos se levantara con unas palabras de ánimo para el entristecido Jesús. "Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentimos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda" (Mar. 10:35-37).
¡Increíble! ¡Qué golpe para el corazón del Salvador! Si no estuviese registrado en la Biblia, sería increíble. Era como si estuvieran diciendo: "Oh, ¿realmente? Eso es bueno; pero ¿podrías hacernos un favor". Aparentemente, ellos no habían oído ni una palabra de lo que él había dicho. Si las hubiesen escuchado, habían estado pensando en él y en su tristeza; ellos estaban pensando en lo que les ocurriría a ellos. Después de tres años de paciente entrenamiento, ellos todavía creían que Jesús establecería un reino terrenal, querían obtener los cargos más altos que pudieran. Como siempre, estaban pensando en sí mismos.
Lo que Santiago y Juan hicieron sería comparable con el siguiente diálogo:
Usted: "Pastor, acabo de descubrir que tengo un problema serio. La semana que viene tengo que operarme, y eso llevará horas. Algunas veces, los pacientes no sobreviven. Pastor, estoy muy preocupado".
Pastor: "¡Qué bueno! De paso, esta noche quiero llevar a mi esposa a cenar a un buen restaurante. ¿Podría prestarme cincuenta dólares?"
Una persona podría decir que estos hermanos estaban sencillamente mirando por fe más allá del sufrimiento de Cristo, a su gloria futura. Eso puede ser, pero parece más probable que su pedido fuera una evidencia de su insensibilidad a lo que Jesús acababa de decir, y un testimonio de los extremos a los que la gente orgullosa puede llegar para ponerse a la cabeza de la fila.

¿Quién es el mayor?

No era la primera vez que los discípulos habían tropezado con la pregunta acerca de quién obtendría los cargos más prestigiosos en el Reino de los cielos. Algún tiempo antes, habían preguntado: "¿Quién es el mayor en el Reino de los cielos?"
Jesús respondió llamando a un niñito. Y poniéndolo en medio de ellos, dijo: "Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humilla como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humilla como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos" (Mal. 18:3, 4).
¿Humillarse como un niño? Seguramente esto no significa patear y gritar cuando no conseguimos lo que queremos, o pelear con nuestros hermanos y hermanas. Ya hacemos esas cosas; esto no es un concepto nuevo. No, Jesús no estaba diciendo que debían hacer lo que hacen los niños, sino que debemos ser como niños. Ellos dependen de sus padres para su misma existencia. Así que, poniendo el yo a un lado, debemos depender de nuestro Padre celestial para todo lo que somos. Pero, mientras los niños oportunamente crecerán y ya no necesitarán que sus padres los cuiden, nosotros necesitaremos tanto a Jesús dentro de treinta años como lo hicimos el primer día que le entregamos nuestra vida.
Cierta vez, Jesús relató una parábola acerca de un fariseo y un cobrador de impuestos.
"A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
"Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
"Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se ensalce, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido" (Luc. 18:9-14).
La gente que estaba escuchando la historia bien pudo haber visto algo semejante que ocurriera en ese tiempo. Las palabras del fariseo eran lo que algunos llamarían "autoconversación positiva". Lo que él quería decir era: "Dios, mírame. He llegado. No te necesitaré más".
Cuando Jesús dijo: "Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad" (Mat. 5:5), estaba hablando acerca de la relación de una persona con Dios. Los mansos nunca dejan de reconocer su dependencia de Dios. Por otro lado, los orgullosos creen que superaron esa etapa.
¿Has considerado alguna vez el movimiento de "estima propia"? La premisa es que no podemos amar a Dios o a nuestro prójimo hasta que nos amemos a nosotros mismos. La estima propia crea un nuevo orden de relaciones que me pone a mí primero, a Dios segundo y luego todos los demás, como terceros. Esta filosofía efectivamente acalla el tema de la mansedumbre y la humildad, porque ignora la orden de nuestro Señor de buscar primero el Reino de Dios y su justicia. Segundo, hace que Filipenses 2:3 no tenga ningún efecto: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo" (la cursiva fue añadida). El centro es yo, mi y mío; y esto no solo influye sobre el hogar sino también sobre la iglesia.
En su famoso discurso inaugural en 196, el presidente John F. Kennedy desafió a la Nación: "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que puedes hacer por tu país". Solíamos ir a la iglesia para adorar a Dios y aprender cómo servirlo. Ahora, es como si fuera: "No preguntes lo que puedes hacer por la iglesia, sino pregunta lo que la iglesia puede hacer por ti".
Es frecuente escuchar que la gente dice que está buscando una iglesia que atienda a sus necesidades. Como resultado, muchas iglesias parecen modificar su eje, alejándolo de Dios y su gloria, y están concentrando su atención en lo que el mundo de los negocios llama el "consumidor". En la actualidad, oímos hablar acerca de cómo "vender" el evangelio a fin de atraer a la gente. Los cultos de adoración se concentran, en forma creciente, en atraer a cierto grupo meta de mercado, ya sea los jóvenes, los recién casados, los ancianos o alguien entre medio. El objetivo es agradar a los adoradores, en vez de Aquel a quien se adora.
La cultura contemporánea está en desacuerdo con todo lo que representa el Reino de Dios. Para muchos, Jesús ha llegado a ser solo un ideal. Sus enseñanzas, aunque se admite que son devocionales, se consideran pasadas de moda y no realistas. Dicen que estaban destinadas a otro tiempo y lugar". '¿El que se humilla será exaltado'? Debe estar bromeando. Si no te exaltas a ti mismo, nadie más lo hará. ¿Cómo podrás salir adelante si eres humilde?" Y, para mostrar su desprecio por la idea misma de la humanidad, el mundo ha inventado un personaje llamado Walter Mitty. De acuerdo con la enciclopedia, "Mitty es un hombre manso y suave, con una vida vívida de fantasía. El nombre del personaje ha llegado a ser usado, en forma más general, para referirse a un soñador no efectivo". Esta es la idea que el diablo quiere que tengas respecto de la humildad.

Antídoto para el estrés

En contraste, el fruto del Espíritu Santo de la verdadera humildad es una respuesta a uno de los problemas más frecuentes de la humanidad actual. ¿Quién no ha escuchado hablar del estrés? ¿Quién no ha estado estresado en un momento u otro? Jesús ofrece el antídoto para el estrés. Lo encontrará en la mansedumbre y la humildad. Tal vez no lo haya considerado de este modo antes, pero note las palabras de Jesús: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os hará descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mat. 11:28-30).
¿Cómo es este antídoto para el estrés? Los yugos facilitan llevar cargas. Cada uno de nosotros tiene cargas; y son todas diferentes. Pero, hay una carga que compartimos por igual, ¡y esa es la vida misma! La pregunta no es si llevaremos cargas. Jesús lo hizo. Él fue despreciado y rechazado, Varón de dolores y experimentado en quebranto. La pregunta es cómo las llevaremos.
¿Qué dice Jesús acerca de cómo podemos llevar nuestras cargas?
Él dice: "Aprended de mí".
Aprender... ¿qué cosa?
Aprender que "soy manso y humilde".
La mansedumbre puede no hacer que desaparezcan los problemas de la vida, pero los hará soportables.
En el tiempo de Jesús, no solo los bueyes llevaban yugos. La gente ponía yugos sobre sus hombros para llevar cargar pesadas. Jesús fue carpintero. Él sabía distinguir entre un yugo bueno y uno malo. Él sabía cuáles molestaban y cuáles eran apropiados para hacer que la carga fuera más fácil de llevar. Su yugo -es decir, su manera de llevar las cargas de la vida- es la mansedumbre y la humildad. Con estas cualidades del Espíritu, las cargas de nuestras vidas serán más fáciles de soportar.
Un espíritu manso y tranquilo no busca lo suyo, sino que deriva su verdadera satisfacción del servicio a los demás. La mansedumbre y la humildad mantienen las cargas de la vida por fuera, de modo que no las internalicemos. Nuestras cargas no somos nosotros, y nosotros no somos nuestras cargas. Podemos sufrir golpes fuertes, pero ellos no pueden dañar nuestro corazón o nuestra mente, porque lo que importa es quiénes somos.
"La mansedumbre es una virtud preciosa, que nos capacita para sufrir en silencio y soportar pruebas. La mansedumbre es paciente y lucha por sentirse feliz en cualquier circunstancia. Es siempre agradecida y eleva sus propios himnos de dicha, creando melodías en el corazón del Señor. La mansedumbre sufrirá desengaños y ultrajes sin vengarse".
Los que hemos participado en el rito de la humildad toda nuestra vida podemos pensar poco en la ceremonia mientras participamos en ella. Colocamos el agua, lavamos los pies, secamos la palangana y ponemos la toalla usada en el canasto, todo sin pensarlo. Agradecemos a la otra persona, tal vez tenemos una rápida oración con ella y volvemos al templo, para la Cena del Señor.
En el tiempo de Jesús, era considerado necesario que alguien lavara los pies de los huéspedes cuando venían de visita. Pueden imaginarse que, en un ambiente en el que la mayoría de la gente usaba sandalias, lavar los pies era más que una cortesía. Pero, los huéspedes nunca lo hacían ellos mismos; siempre lo hacía un siervo. Los siervos que lavaban los pies de otros eran considerados como muy inferiores en la escala social.
Cuando los discípulos se reunieron en el aposento alto, no habían previsto la presencia de un siervo. Como narra la historia, Jesús "se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido" (Juan 13:4, 5).
Que Jesús les lavara los pies ¡era impensable! Por esto Pedro dijo: "¡No me toques!" En otras palabras, "No te permitiré que te rebajes a la función de un siervo".
Unos pocos minutos más tarde, Jesús indicó: "Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis" (Juan 13:13-15).
Jesús no estaba desempeñando un rol cuando lavó los pies de los discípulos esa noche, hace tanto tiempo. Cuando él dijo que había dado un ejemplo, no estaba hablando acerca de la limpieza sino de la humildad. Los discípulos acababan de disputar entre sí acerca de quién sería el mayor en el Reino; y esta era la lección de Jesús para ellos. No era sencillamente para iniciar un rito que ahora realizamos cuatro veces por año; trataba de la humildad. ¡Esa es la importancia que Jesús atribuyó a este fruto del Espíritu!
"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2:5-8).

¿Debe Jesús llevar solo la cruz,
y todo el mundo quedar libre?
No, hay para cada uno una cruz,
y hay una cruz también para mí.-
Thomas Shepherd

Ser como Jesús es como intentar subir una montaña tan alta que nadie puede subirla solo. No podemos ser humildes, mansos y modestos, a menos que recibamos estas cualidades como fruto del Espíritu. Aun al cultivar estos dones, nunca podremos decir: "¿Han notado cuán humilde soy?" Si lo hiciéramos, seríamos como el hombre que escribió el libro La humildad y cómo la obtuve.
Hay una historia de dos patos y una rana, que vivían alegremente juntos en una charca en la granja. Como buenos amigos, los tres jugaban juntos en el agua. Cuando llegaron los días calurosos del verano, sin embargo, la charca comenzó a secarse, y pronto fue evidente que debían mudarse. Esto no era problema para los patos, que podían volar a otra laguna. Pero, la rana no podía moverse tan fácilmente. De modo que la rana consiguió un palillo, y sugirió que cada pato tomara en su pico un extremo y ella se colgaría en el medio, con su boda, mientras volaban a otra charca.
El plan funcionó bien. Tan bien que, mientras volaban, un agricultor miró hacia arriba admirado, y meditó en voz alta: "Bueno, ¡qué idea ingeniosa! Me pregunto quién la pensó". Entonces, la rana orgullosa pronunció sus últimas palabras: "Yo lo hice".
Esa historia me recuerda el texto: "Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu" (Prov. 16:18). En nuestros corazones, en nuestros hogares y en la iglesia, necesitamos recordarnos a menudo las palabras de nuestro Señor: "Soy manso y humilde de corazón".
La mansedumbre no es hacer. La mansedumbre es ser.

Para meditar

1. Enumera varias maneras en que la mansedumbre cambiaría el ambiente en tu casa.
2. Piensa en tres personas que conoces que son humildes. ¿Cómo reconoces su humildad?
3. Considera seriamente si estás dispuesto a que el Espíritu Santo te conceda el fruto de la mansedumbre.

Forgiven Nueva Generacion

La más reciente produccion de Forgiven, presenta a sus nuevos integrantes, Cantos de adoración, llamado, Enamorado de ti, Perdonado, Nueva generación y Sábado son canciones originales. Un sonido fresco y un llamado a terminar la obra de Dios para esta nueva generación. La recién producción del productor Mike Rosario, en donde participan la nueva generación de forgiven, el cual solamente Dani Ferras se mantiene desde la fundación de la agrupación Adventista.
Forgiven inicio su ministerio musical  en 1997 y su  nombre en español significa Perdonado. Comenzaron cantando en Inglés después de lanzar su primer álbum titulado Forgiven (el cual contiene 10 cantos inéditos.) que estrenaron en la iglesia de Azure Hills CA. En 1998. Forgiven está formado por cuatro integrantes: Rebekkah Andrade, nueva integrante, de Los Angeles, California. Cristhal Ledezma, nueva integrante, de Obregon, Mexico,  Dani Ferrás nacido en U.S de padres colombiano y cubano, Jonathan Castillo, nuevo integrante, Originario de Wisconsin, de padres Dominicanos.
Para más información puedes ingresar a su sitio oficial. www.forgiven-online.com
CONTENIDO
01. Alzare mi voz
02. Desde mi interior
03. Enamorado de ti
04. Dios me puede salvar
05. En mis brazos
06. Nueva generacion
07. Perdonado
08. Dejame ver
09. Contigo estoy
10. Sábado





Genesis y los 144 000, Stephen Borh en video

De la serie "Descubriendo los secretos del Genesis" en audio que les presente hace poco, hoy esta serie la puede obserbar en calidad de video, en total 36 sermones en calidad de video que poco ire mostrando en Full Adventistas, ya se ha publicado La mujer y la simiente un exelente sermon donde muestra claramente como Dios prometio una simiente y como Satanas se esforzo para que aquella Simiente no aparezca. Sobre los 144 000 no se ha escrito mucho, es mas aun dentro de nuestra iglesia aun no hay una posicion, mas el sermon que se presenta ha sido seleccionado pues la mayoria de Teologos se inclinan a la posicion del Pastor Stephen Bor.
Este tema se titula Genesis y los 144 000, el Pastor Bohr menciona que si solo el Pentateuco existiera la Biblia en si estaria completa, Genesis un libro muy atacado por Satanas por medio de un gurpo de Teologia los cuales crearon la Alta Cristica, ellos dicen: Que el Pentateuco fue formado por 4 fuentes, que pronto les explicare.
Existira alguna relacion entre Genesis y los 144 000 sellados, alguna vez ha leido sobre los 144 000 se ha dado cuenta de que la tribu de Dan no se encuentra en Apocalipsis, ¿Porque no esta Dan?
Los 144 000 seran de las 12 tribus de Israel son literakes. Sabia Usted que en el cielo hay 12 puertas y cada puerta tiene el nombre de cada tribu de Israel, alguna vez se ha preguntado porque puerta quiere ingresar Ud, no se pierda este exelente Sermon en Video de Stephen Bohr.
Como puede ser que siendo una iglesia profetica, no se predique profecias en nuestras iglesias.





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Stephen Bohr, Sin temor en el juicio - Sermon en video

Stephen Borh es uno de las bendiciones mas grandes que tenemos en nuestra iglesia, él sin animo de lucro ofrece la venta de sus investigaciones en su pagina web Secrets Unsealed , un erudito en profecias, profesor de facultad de Teologia, no presenta un exelente sermon en video titulado "Sin temor en el Jucio", "Muchos cristianos piensan que el juicio es cuando Jesus venga, pero el mensaje del primer angel dice que el juicio se da mientras se predica el evangelio eterno" nos dice Stephen Bohr, ¿Quienes podrar estar sin temor en el juicio? claramente podemos denotar  aquellos que guardan los mandamientos y tienen la fe de Jesus (El Espiritu de Profecia) solo aquellas personas temen a Dios y le dan gloria porque la alegria de su juicio ha llegado.
Los sermones de Bohr son de gran ayuda para nuestra vida cristiana aqui pueden escuchar muschos sermones de Bohr como son el Santuario en Audio , El mensaje de los tres angeles en audio , El Misterio de Genesis en video , Los 144 mil sellados , y todos los sermones de Stephen Bohr en audio los pueden descargar gratuitamente aqui
El Juicio se da mientras el mensaje de los 3 angeles es predicado, por eso aquel mensaje es rapido porque los angeles salen volando, y es potenete porque se da a gritos a sonido de trompeta, aqui todos comparecemos en el tribunal de Dios.









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Copito de Nieve

Instruye al niño en su camino, como padre es mi mas grande anhelo ver mas adelante a Benjamin como un gran lider de iglesia o quizas como Pastor o como un buen miembro de nuestra iglesia, pero ¿Como lograrlo? quizas se la pregunta del millon de dolares que cada Padre Cristiano alguna vez se ha hecho.
Sabemos la Biblia es hermosa y los  consejos son de lo mejor ella simplemente dice: Instruye (Educa, Prepara) al niño en su camino, ojo dice al Niño, no al joven , menos al adulto; no hay otra forma la ciencia apoya esto, segun la ciencia si quieres que tu hijo sea un matematico, desde antes de nacer deber leer libros de matematica para que él los escuche, no hay otra forma como somos de niños llegamos a ser ya adultos.
Escuhe a muchos padres decir: Aun no entiende, todavia esta chiquitito, haaa que va a entender, !que gran mentira! El ser humano solo necesita los primeros años de vida para definir su futuro, acuerdense de Moises.
La musica es una de las formas mas sublimes de enseñar y en especial a edades tan tempranas, estre disco se llama Copito de Nieve, exelente, musica adventista interpretado por Renzo Carranza, mensaje Cristo - centrico, la mejor de forma de instruir al niño en su camino es modelando el caracter del niño a semejanza de Jesus.
Nuestro Padre celestial, al dar su Palabra, no olvidó a los niños. ¿Puede hallarse entre los escritos de los hombres algo que tenga tanta influencia sobre el corazón, algo tan adecuado para despertar el interés de los pequeñuelos, como los relatos de la Biblia?
Mediante esas sencillas historias se pueden explicar los principios de la ley deDios. Así, por medio de ilustraciones adecuadas a la comprensión del niño, los padres y maestros pueden empezar desde los primeros años a cumplir la orden del Señor en cuanto a sus leyes: "Y las repetirás a tus hijos, y  hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes".* El uso de ilustraciones, pizarrones, mapas y figuras ayudará a explicar estas lecciones y grabarlas en la memoria. Los padres y maestros deberían buscar constantemente métodos mejores. La enseñanza de la Biblia merece nuestros pensamientos mas frescos, nuestros mejores métodos y nuestro más ferviente esfuerzo. La Educacion 185 -186





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La alimentacion de sus hijos

Es dificil hoy en dia poder enseñarle a los hijos como comer lo que en realida es saludable, para eso es necesario poder contar con tecnicas que nos ayuden a lograrlo.
La niñez es la etapa más indicada para incorporar hábitos alimenticios saludables. Si les ofreces a tus hijos comidas ricas y nutritivas desde pequeños, crecerán fuertes y sanos. Y lo mejor, sin darse cuenta, irán asimilando un universo de posibilidades a la hora de comer.

Cada vez son más los niños y adolescentes que sufren de obesidad. Según un estudio realizado por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (National Center for Health Statistics), los niños y adolescentes obesos están más propensos a convertirse en adultos obesos. El 80% de los niños que sufrieron de sobrepeso entre los 10 y los 15 años, se convirtieron en adultos obesos al cumplir los 25 años. Una investigación reciente demostró que si el sobrepeso comienza antes de los ocho años, ese niño tiene severas posibilidades de ser obeso de adulto.
Mejor prevenir…
Si bien pueden resultar alarmantes, estas cifras sirven para apreciar la verdadera importancia de la alimentación en los niños. Sin embargo, con tanta oferta de golosinas y de comida “chatarra”, inculcarles a los niños una alimentación equilibrada y balanceada puede resultar una misión imposible.
Para ello, la organización KidsHealth da los siguientes consejos:
1. Determina un horario para comer en familia.
2. Sirve una variedad de alimentos y refrigerios saludables.
3. Sé tu un buen ejemplo, siguiendo una dieta nutritiva.
4. Evita las peleas por la comida.
5. Involucra a los niños en el proceso.

Antes de alimentar a tus hijos, ¡abastece tu refrigerador!
Cuando los niños sienten hambre, es difícil convencerles de que tienen que esperar a que preparemos la comida. Probablemente, tomarán lo primero que encuentren en la alacena. Por eso, es muy importante que te anticipes y que respetes los horarios de las comidas. También, adelántate unos días y planifica lo que comerás cada día. De esta manera, no tendrás que salir a último momento a comprar algún ingrediente que te falta.
A continuación algunas sugerencias para ofrecerles una alimentación sana a tus niños:
  • Haz que las frutas y verduras estén presentes en cada comida.
  • Sirve por lo menos cinco porciones por día.
  • Deja siempre sobre la mesa una fuente con frutas y verduras listas para comer. De este modo, cuando tus hijos tengan hambre, encontrarán una alternativa nutritiva al alcance de su mano.
  • Ten en tu refrigerador otras opciones para el refrigerio: yogur, tallos de apio con mantequilla de maní o galletas integrales con queso.
  • Cuando compres carne, elige siempre desgrasada.
  • Incluye en tu menú pescado, huevos y frutas secas.
  • Al comprar pan, elige aquellos que sean integrales.
  • Ten diferentes variedades de cereales, para evitar que tu hijo se aburra comiendo siempre los mismos.
  • Evita las comidas fritas y cocina todo al horno, en la parrilla o al vapor.
  • Al comprar productos lácteos, escoge descremados o de bajo contenido graso.
  • Aunque tus niños te lo pidan, evita llevarlos siempre a restaurantes de comida rápido.
  • Instala en tu hogar la idea de que los snacks y los dulces son sólo para “de vez en cuando”. ¡No los elimines por completo, porque lograrás el efecto contrario!
  • Acostumbra a tus niños a tomar agua y leche descremada, para que de a poco vayan limitando el consumo de gaseosas y bebidas dulces.
Fuente: Univision.com “Alimentos que marcan la vida”, Carola Sixto

Evelyn Lucia, Hay una Luz

Evelyn Lucía, original de Juliaca, Perú, aceptó a Jesús cuando tenía 12 años de edad y a los 17 se inició en el ministerio musical.
Hoy, ya cuenta con su primer álbum titulado "Hay Una Luz", grabado en Producciones Nuevo Tiempo de Lima, Perú por el músico Caleb Vásquez.
Evelyn Lucía se ha presentado en Ecuador, Colombia, Bolivia, Perú y Chile, apoyando diversas campañas evangelísticas junto a oradores como Moisés Rivero y Alejandro Bullón, entre otros.
Evelyn pretende por su musica llevar la luz del evangelio a las demas naciones, una musica cristiana exelente que ayudara en el conocimiento de Cristo las personas que dia a dia se unen a la caminata cristiana.

Contenido:
■ Evelyn Lucia – Te misericordia
■ Evelyn Lucia – El amor, un don de Dios
■ Evelyn Lucia – Espiritu de Dios
■ Evelyn Lucia – Hay una luz
■ Evelyn Lucia – Inmenso amor
■ Evelyn Lucia – Sueños de papel
■ Evelyn Lucia – El Alfarero


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Como vengarse sin airarse

Por años, mi afición fueron los peces tropicales. De modo que estuve interesado cuando supe de la historia de un hombre cuyos hijos le habían suplicado que comprara unos pececillos dorados. Pero, tener un carpa dorado no es tan sencillo como elegir los que les gustan más a los niños. Está el tema del tanque para los peces, su comida y el filtro para mantener el agua limpia. El filtro trabaja con una pequeña bomba de aire, que airea también el agua.
El hombre mencionó a un amigo que estaba pensando en comprar unos peces de colores, y necesitaba un acuario. Su amigo le dijo que tenía uno que ya no usaba, y se lo vendería por diez dólares. Así que hicieron el trato.
El acuario no había sido usado durante algún tiempo, de modo que el nuevo aficionado lo limpió con jabón y agua. Luego, con sus niños, fueron a un negocio y compraron algunos peces dorados, junto con las demás cosas que necesitaban. Prepararon el acuario con piedras pequeñas y arena, el filtro y los peces. Sin embargo, varios días más tarde, para gran desilusión de los niños, los peces murieron. El hombre pensó que el problema fue que no enjuagaron suficientemente el jabón cuando limpiaron el tanque. ¡En este caso, el remedio fue peor que la enfermedad!
Al seguir estudiando el fruto del Espíritu, comenzamos a darnos cuenta de que lo que pensamos que es la manera correcta de hacer las cosas, a menudo, es la forma incorrecta. Me recuerda dos pasajes: "Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte" (Prov. 16:25), y "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isa. 55:9). Como veremos, el siguiente fruto destaca esto.
La palabra hebrea es jésed, y la palabra griega es jréstótés. En algunas Biblias, la palabra se traduce como "bondad", en otras como "amabilidad". Esto tiene sentido, porque la benignidad es ser bondadosos, y la bondad es ser benignos.
El fruto del Espíritu es amor, pero el amor mismo es invisible. La benignidad es la que despliega el amor, le da brazos y piernas, manos y pies. La bondad hace que el amor esté a la vista, lo materializa. La bondad es la ventana por la cual se puede ver el amor.
En el Sermón del Monte, Jesús dijo que sus seguidores serían la sal de la tierra (Mat. 5:13). Nunca entendí completamente lo que Jesús quiso significar cuando mencionó que si la sal perdiese su sabor, bien valdría tirarla. Yo pensaba que la sal siempre era salada. Pero, ahora comprendo que Jesús estaba usando una suposición; en otras palabras estaba diciendo: "Supongamos que la sal perdiera su sabor... "Si la sal no cumple su función -es decir, dar sabor y preservar-, es inútil. Entonces, cuando Jesús declara que somos la sal de la tierra, nos está diciendo que si no estamos dando sabor al mundo y haciendo nuestra parte para preservar (salvando) a las almas, no tenemos propósito, somos inútiles, buenos para nada.
Un día, un grupo de cristianos decidió tener una reunión con almuerzo en un restaurante. Cuando la mesera llegó para tomar el pedido, le dijeron lo que ordenaban pero sin siquiera mirarla y, de hecho, en toda la comida prácticamente no la notaron. Ella podría haberse sentido invisible. La conversación del grupo había dejado en claro que eran personas religiosas. Ella no era cristiana, pero probablemente la mesera haya pensado: ¡Conque así son los cristianos!
Cuando ella trajo el postre, uno de los miembros de la comisión no recibió l oque había pedido, y le dijo a la mesera, en términos muy claros, que él quería que se lo trajeran inmediatamente. Cuando el grupo terminó de comer, le dejaron sobre la mesa una propina de un dólar y un folleto acerca de cómo aceptar a Jesús. Otra vez, ella probablemente haya pensado: ¡Conque así son los cristianos!
Algunas veces, cuando viajo o aun cuando voy de compras, para desconcierto de mi esposa, procuro tomar en cuenta y hasta hacer bromas con los cajeros, las azafatas y otras personas que están para ayudarme. Más de una vez ellos me expresaron cuánto apreciaron haber sido tomados en cuenta y tratados con bondad. Dicen que la mayor parte del tiempo los clientes les hablan solo cuando tienen una queja.
La bondad hace que el amor sea real y, como consecuencia, hace que el evangelio sea atrayente. Resulta razonable que el testimonio cristiano deba comenzar con la bondad. Mostramos el amor de Jesús siendo bondadosos. Hay un himno que solíamos cantar más que ahora. Algunas de sus palabras dicen:
"Si como elocuente apóstol
no pudieres predicar
puedes de Jesús decirles
cuánto al hombre supo amar".
Podemos hacerlo sencillamente, siendo amables.
Bondad de amplio espectro
La bondad surge de quiénes somos. No tiene la intención de ser dirigida solo a algunos, sino a todos. Es de amplio espectro: nos capacita para ser siempre iguales, independientemente de dónde estemos o con quién estemos. Siente lo que otros sientes: sus gozos y sus tristezas. Se pone en evidencia tanto en los tiempos buenos como en los malos. La gente bondadosa celebrará junto con otros, cuando tengan buenas razones para celebrar; y cuando otros sufren, la gente bondadosa mostrará compasión. (Ver Rom. 12:15).
El apóstol Santiago usa un poco de ironía, pero al mismo tiempo es serio, cuando plantea la suposición de un hermano o una hermana que está casi sin ropas para mantenerse abrigado y que no ha comido en varios días, y alguien le dice algo como: "Espero que encuentres alguna ropa de abrigo y tengas algo para comer. ¡Buena suerte!" Santiago pregunta: "¿De qué aprovecha?" (Sant. 2:15, 16).
Juan el amado concuerda: "Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad" (1 Juan 3:17, 18).
Una vez que faltó un maestro en una clase de Escuela Sabática, me ofrecí para enseñar la lección. Al comenzar con la clase, noté a un joven y su madre sentado a mi izquierda. El joven estaba escuchando muy atentamente, y parecía beber todo lo que estaba diciendo. Obviamente era una visita, y cuando di la bienvenida a todos, nos dijo que su nombre era Josué. Por la manera en que estaba vestido, podría observar que era alguien que podríamos llamar de la clase trabajadora o, tal vez, un desocupado.
Después de la clase me presenté a él. Al hablar, no pude menos que notar que sus dientes incisivos estaban muy manchados. Confieso con pena que esto comenzó a afectar la forma en que me relacionaba con él. ¿Por qué, cuando una persona no se ve como pensamos que debería verse, tenemos sentimientos negativos? Más tarde, me avergoncé de mí mismo. Mi esposa y yo analizamos el incidente, y concordamos en que el sábado siguiente trataríamos de conocerlo mejor.
Toda esa experiencia me recordó lo que dice Santiago 2:1 al 4: "Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venías a ser jueces con malos pensamientos?"
La bondad no hace acepción de personas. La bondad practica lo que la Biblia predica: comparte con un hermano o una hermana. La bondad corta el pasto o quita la nieve de la vereda para un vecino anciano. La bondad conduce el automóvil con paciencia y cuidado. la bondad suavemente advierte a un amigo que está avanzando en una dirección equivocada. En tiempos de desánimo, la bondad ofrece palabras animadoras. Brinda una mano.
Hay cosas que la bondad rehúsa hacer. La bondad no chismea. Rehúsa hacer trampa. La bondad no se ríe de otros ni los insulta. La bondad no tiene tiempo para perder en enojarse, ni muestra celos.
Es triste decirlo: a veces retenemos la bondad por la sencilla razón de que somos egoístas y no queremos admitirlo. Otras veces elegimos retener la bondad porque alguien no ha sido bondadoso con nosotros. La bondad nunca trata a alguien con maldad solo porque él nos ha tratado así. Jesús fue bondadoso aun con aquellos que no lo fueron con él. Él aconseja: "Amad, pues, a vuestros enemigos,  haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos" (Luc. 6:35).
La persona verdaderamente benigna es la que no cuenta el costo de extender la bondad. Esta cualidad de la bondad es lo que caracteriza a Dios, nuestro Padre. Él cuida aun cuando nosotros no cuidamos; él sufre por nosotros aun cuando nosotros no queremos que se nos moleste. "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Rom. 5:8).
No es bueno que seamos bondadosos con otros esperando que nos correspondan. Es mucho mejor hacer lo que Jesús haría y luego dejar los resultados enteramente en manos de Dios. El hecho es que, no importa lo que hagamos o cuánto esfuerzo pongamos nosotros, algunas personas no mostrarán por ello ningún aprecio. De modo que nuestra bondad debe ser como la bondad de Jesús, aunque terminemos desilusionados y desanimados.
Cuando es difícil ser bondadoso
Todos tenemos que admitir que hay ocasiones en que es difícil ser bondadosos. Trabajamos fuerte todo el día, y cuando llegamos a casa encontramos a nuestra esposa echada en la cama y a los hijos quejándose. También es difícil ser bondadoso en el trabajo, cuando alguien es especialmente odioso. Aún más difícil es ser bondadoso en la iglesia, cuando alguien no está de acuerdo con nosotros y nos critica.
Un viejo adagio dice: "No todo lo que brilla es oro". Lo mismo es cierto respecto de la bondad. Hay una bondad que es falsa. Algunas veces vemos lo que puede parecer bondad, solo para descubrir más tarde que no era más que una bondad falsificada, usada para manipular a otros. La Biblia da varios ejemplos de lo que parecía ser bondad, pero que fue usada para fines detestables. Jacob mostró bondad a su hermano Esaú, y en el proceso le quitó su primogenitura (Gén. 25:29-34). Jael convidó un poco de leche a Sísara y le dio un poco de descanso, para luego quitarle la vida mientras dormía (Juec. 4:18-21). Dalila habló palabras de amor a Sansón, y luego lo traicionó en favor de sus enemigos (Juec. 16:4-21). La bondad genuina no tiene una agenda oculta.
En el lugar de trabajo, es desconcertante cómo un compañero de tareas puede parecer un buen amigo, y en una comisión puede actuar en forma muy diferente. Antes, era uno para todos y todos para uno, pero en una comisión resulta a la inversa. A veces, puedes casi ver los engranajes en la mente mientras todos los miembros de la comisión procuran obtener ventajas para sí mismos y proteger su territorio.
Pero, no deberíamos sorprendernos; el poder a menudo llega a ser impersonal y aun frío. A menudo, cuando las personas ascienden a un cargo nuevo, están tentadas a ser menos bondadosas. De este modo, la bondad genuina se prueba cuando somos puestos de repente en cargos de poder. Abraham Lincoln fue un presidente bondadoso, que rehusó atender presiones para que él aplastara al Sur. Se mantuvo firme, demandando "malicia hacia ninguno y caridad para todos". Nada es tan fuerte o poderoso como la verdadera bondad.
Se ha dicho que el lugar donde es más difícil mostrar bondad es en el hogar. En la oficina, un día, se oyó a un compañero de trabajo decir, con tono cansado: "No puedo esperar llegar a casa a la noche. Me cansa mucho ser bondadoso todo el día". Cuando dirijo seminarios sobre el hogar, planteo a menudo la pregunta: "¿Cuánto tiempo podríamos durar en el trabajo si tratáramos a nuestro jefe en la forma en que nos tratamos en casa? ¿Cómo serían nuestros hogares si fuéramos realmente bondadosos?"
Cierta vez, escuché que una madre decía: "¡Mi palabra es ley!" Y así es. Pero, como padres, podemos estar tan ansiosos de manejar el barco que lo hundimos. En nuestras familias decimos que nos amamos, y estoy seguro de que es así; no obstante, el amor debe expresarse en bondad. Ciertamente debemos saber que la falta de bondad apaga el amor.
"Para dominar a nuestros hijos como se debe, debemos manifestar un espíritu de benignidad, mansedumbre y tolerancia. No desearemos seguramente revelar un espíritu censurador, irritable y regañón. Si les enseñamos a nuestros hijos que deben manifestar benignidad, debemos poseerla nosotros [...]. Si queremos que manifiesten un espíritu de amor hacia nosotros, debemos mostrarnos benignos y afectuosos con ellos. Mas, no es necesario que los padres sean débiles o muestren una tolerancia imprudente. La madre debe ser firme y decidida. Debe ser firme como una roca; no tiene que apartarse de lo que dicta el deber. Sus leyes y reglas se deben obedecer siempre y bajo toda circunstancia; pero debe conseguirlo con benignidad y mansedumbre [...]. Los hijos crecerán y se convertirán en hombres y mujeres temerosos de Dios".
Debemos también conocer lo que podría llamarse una bondad falsa. No es bondad, por parte del padre, cuando permite que un hijo haga algo malo deliberadamente. Tampoco es bondad cuando deja que un hijo cumpla todos sus caprichos y deseos. A veces, un padre o un abuelo puede sonreír y decir cómo están echando a perder a los hijos o a los nietos. Pero, pasar por alto una cosa mala, ponerla a un lado o esconderla bajo la alfombra, no es bondad. Cuesta algo ser cuidadoso.
No como Jonás
Cuando era estudiante en el Seminario de la Universidad Andrews, noté en una edición dominial de un diario grande que, de tiempo en tiempo, una iglesia anunciaba servicios en los cuales un niño predicador daría el sermón, generalmente un domingo de noche. La idea de escuchar predicar a un niño de seis o siete años sonaba interesante para varios de nosotros, estudiantes del seminario, de modo que un domingo de noche, en pleno invierno, nos apretamos en mi pequeño auto y, en la oscuridad y la nieve, fuimos a escuchar lo que tenía para decir ese niño.
No podía tener mucho más de seis años. Su sermón hablaba de la oración. La ilustración bíblica que usó fue la de Jonás y el gran pez. Nunca olvidaré sus palabras al terminar su sermón. Dijo: "Y así Jonás oró. El gran pez se acercó a la playa, sacó su lengua, y Jonás la usó como planchada para bajar".
Pero, la historia de Jonás y el gran pez no terminó en la playa. El capítulo 2 es la historia acerca del profeta egoísta y poco bondadoso quien, después de haber dado la advertencia que antes había temida dar, pensó que se sentaría y miraría cómo Dios destruía a Nínive. Pero, Dios es bondadoso y no quería que nadie muriera, sino que todos llegaran al arrepentimiento (2 Ped. 3:9). Una de las formas en que Dios expresa su amor es por medio de su bondad. "Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido" (Sal. 18:35).
La bondad está invariablemente asociada con la misericordia. Es imposible ser bondadoso sin ser misericordioso. Del mismo modo, ser misericordioso es ser bondadoso. El espíritu de Jonás no fue ninguno de los dos.
"Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía" (Sant. 3:17).
¿Te han mostrado bondad?
Pásala;
No fue dada para ti solo,
Pásala;
Hazla viajar a lo largo de los años.
Permite que enjugue lágrimas de otros,
Hasta que en el cielo la acción aparezca,
Pásala.- Henry Burton
Para meditar
1. ¿Qué cosas, en nuestras vidas, hacen que sea difícil ser bondadosos? ¿Qué podemos hacer en cuanto a esto?
2. Habla con un amigo acerca de cómo ustedes podrían expresar bondad en la familia de la iglesia. Comparte el desafío con tu clase de Escuela Sabática.



Escuela Cristiana de Vacaciones 2010

La Escuela Cristiana de Vacaciones es una gran oportunidad para todo padre que desea que su hijo sea un ciudadano del reino de los cielos, digo esto porque alli no le enseñaran ingles, natacion, o reforzamiento de conocimiento matematico, o a tocar algun instrumento; le enseñaran lo que es prioridad para todos: Jesus viene con gran poder y gloria !Que gran Bendicion!
En esta 2010 la Escuela Cristiana de Vacaciones se llama: Pablo y los Primeros Cristianos, los que se suscriban en sus iglesia dejara que su hijo aprenda el inicio de Cristianos, aprendera hacer un escudo, obserbara como era el mercado y como era el transporte en esos dias, y como era el amor de los primeros cristianos, muy distinto de lo de ahora por cierto.
Como saben Full Adventistas ha crecido enormemente, ahora el sitio especializada para los Menores Adventistas tiene su sitio en especial, visite nustra nueva pagina y vea los 7 videos de la escuela cristiana de vacaciones.

1.Sublime Amor

Link de video: http://www.youtube.com/watch?v=NHRBRSkoggs

2. Cuan Gran Amor

Link de video: http://www.youtube.com/watch?v=oubaFdj8-3s


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Como tener paciencia para tener paciencia


Como tener paciencia para tener paciencia
"Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa" (Heb. 10:36).
Me gusta esta cita de Paul Sweeney: "¿De qué modo puede una sociedad que existe sobre la base de puré de patatas instantáneo, pasteles o tortas en polvo, comidas congeladas y cámaras frigoríficas instantáneas, enseñar paciencia a sus jóvenes?"
Tal vez, escuchó acerca de aquella señora que oraba: "Señor, quiero paciencia, pero ¡dámelo AHORA!"
Jaime era un hombre que, de acuerdo con lo que él admitía, perdía los estribos con rapidez, y furiosamente.
-No puedo evitar reaccionar de esta manera -me confió-. Necesito aprender a ser paciente. ¿Qué puedo hacer?
-Jaime -contesté un poco en broma-, puedes aprender a ser paciente, pero requerirá que tengas paciencia.
Es cierto. La paciencia, como los otros frutos del Espíritu, no es algo que sea por encargo.
Estaba viajando en un taxi, en el centro de Manhattan. Para abrir la conversación, pregunté al conductor cuántos kilómetros, en promedio podía recorrer en un taxi por año. Su respuesta fue:
-Espero llegar a cuatrocientos mil kilómetros.
Ahora bien, no soy vendedor de autos ni mecánico, pero me parecía bastante bien. La curiosidad pudo más que mi corrección social, y le pregunté directamente:
-Entonces, ¿de qué modo llega a recorrer tantos kilómetros?
Su respuesta fue breve y al punto:
-Mantengo el motor fresco y bien afinado.
Hubiese deseado que mi amigo que necesitaba paciencia estuviera allí, para escuchar lo que dijo el conductor del taxi, porque tiene mucho que ver con lo que la paciencia hace por nosotros. Yo creo que es correcto decir que la paciencia es una cualidad que da el Espíritu, que nos mantiene frescos cuando las cosas no van como pensamos que deberían ir. Y, como el aceite del motor, que mantiene en suspensión las impurezas dentro del motor, la paciencia mantiene en suspenso las clases de cosas que nos hacen perder los estribos. La paciencia, entonces, es el elemento, en el fruto del Espíritu, que mantiene a los demás en buena disposición, como un motor suave y bien afinado.
Jaime no es el único que necesita de paciencia. Yo no sé lo que le pasa a usted, pero yo la necesito todo el día, cada día. Pero, una cosa es decir que necesitamos paciencia; otra es saber lo que es la paciencia y cómo actúa en la vida del cristiano.
Con el fin de comprender el significado de este concepto espiritual tan importante, necesitamos encontrar los lugares en las Escrituras donde se usa esa palabra. Así que, busque una buena concordancia. Una pequeña sugerencia: Hay otra palabra en la Escritura que se usa en forma intercambiable con paciencia, y es "longanimidad" o "perseverancia".
Piensa un momento en la historia de Moisés en el monte Sinaí. (La historia se encuentra en Éxodo 33:18 a 34:6). Allí, sobre el monte, Moisés pidió a Dios que le mostrara su gloria. Cuando consideramos la gloria de Dios, pensamos en la luz gloriosa y todas las miríadas de ángeles que lo rodean. Pero, ese día, hace tanto tiempo, Dios mostró a Moisés -y así nos mostró a nosotros- un verdadero cuadro de su gloria. Su gloria es, sencilla y maravillosamente, él mismo. No es fuego, luz, ángeles, truenos o terremotos: su gloria es lo que él es. Así que, cuando Dios escondió a Moisés en un lugar protegido, pasó delante de él y proclamó: "¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Éxo. 34:6).
Cuando te piden que describas a una persona a quien no conoces personalmente, probablemente describas a una persona a quien no conoces personalmente, probablemente describirás la forma en que se la ve: alto o bajo, con ojos marrones o azueles, cabello rizado o lacio, etc. Por otro lado, cuando te piden que describas a alguien a quien amas, probablemente describirás la personalidad o el carácter de esa persona: bondadoso, le gusta divertirse, alegre o melancólico, etc. La gloria del señor no es cómo se lo ve sino quién es él. Moisés quería ver el rostro de Dios, pero Dios le mostró su corazón.
Le voy a hacer una pregunta personal: ¿De qué manera lo describiría a usted su familia? Amante, misericordioso, paciente, bondadoso, o...?
Créalo o no, podemos realmente comenzar a comprender lo que es la paciencia aprendiendo lo que no es, o su opuesto, la impaciencia.
¿El camino de quién es el mejor?
La impaciencia es decir a Dios que nuestro camino es el mejor. Un caso claro es la experiencia de Abraham. (Ver Génesis 15). Dios había prometido dar a Abraham y a Sara un hijo. Abraham se puso impaciente. Pensó que lo que Dios le había prometido estaba ahora más allá de lo posible y que, si debía ocurrir, tendría que suceder a la manera de Abraham. De modo que tomó a Agar como su esposa, tuvieron un hijo y lo llamaron Ismael. La impaciencia de Abraham cambió el curso de la historia.
Éxodo contiene otro ejemplo de impaciencia: en este caso, la impaciencia no de una persona, sino de muchas: "Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido" (Éxo. 32:1). Cuando Moisés no descendió del monte Sinaí cuando los hijos de Israel creyeron que debía hacerlo, se volvieron impacientes y decidieron tomar las cosas en sus manos, y se hicieron un becerro de oro para adorar.
En el Jardín del Getsemaní, el apóstol Pedro llegó a impacientarse y enojarse. Supongo que estaba impaciente porque Jesús no hacía valer sus derechos destruyendo a los soldados que habían venido a arrestarlo, y se enojó contra sí mismo porque se había quedado dormido antes. Ahora estaba bien despierto, y se propuso ocuparse de esta multitud, si Jesús no lo hacía. "Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?" (Juan 18:10, 11).
Además de las experiencias reales de la vida, Jesús relató varias parábolas acerca de lo que sucede cuando nos volvemos impacientes. Una de ellas es la historia de diez señoritas vírgenes. (Ver Mat. 25:1-10).
¿Se ha preguntado usted, alguna vez, por qué las vírgenes estaban esperando al novio? Generalmente conectamos las damas de honor con la novia, y los amigos varones con el novio. Pero, después de vivir unos cuantos años en el sur de Asia, entiendo las relaciones, porque en esa parte del mundo el centro de atención en un casamiento es el novio, no la novia. El novio viste ropas elegantes y, a veces, hasta tiene un velo. A menudo la novia es prácticamente invisible, cubierta desde la cabeza hasta los pies. Así que era muy normal que las vírgenes de la parábola fueran amigas del novio.
Cuando el novio no apareció cuando la procesión del casamiento creía que debía hacerlo, los asistentes se pusieron impacientes y decidieron que tenían tiempo de hacer una siesta. Pero, el novio vino mientras dormían, y usted conoce el resto de la historia: la mitad se perdió el casamiento. En otras parábolas, Jesús estaba advirtiendo que muchas personas que pretenden creer en él no estarían listas para su venida.
Jesús contó otra historia interesante acerca de las consecuencias de la impaciencia. En esta historia, un amo no volvió a la casa cuando los obreros lo esperaban, y llegaron a ser impacientes. Jesús advirtió a sus oyentes: "Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles" (Luc. 12:45, 46).
En esta parábola hay, primero, expectativa. Luego, surge la impaciencia y, finalmente, la gente experimenta las consecuencias. Hay una lección que, individualmente y como iglesia, deberíamos aprender de esta historia. La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació después del Gran Chasco que se produjo cuando Jesús no vino, como lo esperaban, el 22 de octubre de 1844. Pero, hemos sufrido otro gran chasco aun más importante que el primero. Lo digo por lo siguiente. Mi padre creía que Jesús vendría antes de que él terminara el colegio superior. Para él, no habría ni siquiera tiempo para casarse y tener una familia. Pero Jesús no vino, y ahora la generación de papá prácticamente ha salido de la escena. Nos parece que nuestro Señor ha demorado su venida. El peligro ahora no es que sencillamente nos vayamos a dormir sino, aún peor, que nos golpeemos unos a otros y comencemos a vivir de la misma forma en que vive el mundo. ¿Seremos tomados por sorpresa?
Amigo, la prueba máxima de nuestra paciencia es esperar la venida de Jesús. En el corto plazo, la impaciencia puede invalidar seriamente nuestro compromiso con Dios, y a largo plazo -que puede ser mucho más corto de lo que pensamos-, corremos el riesgo de perder nuestra salvación.
Poner a los otros en su lugar
La impaciencia es una manera de juzgarnos unos a otros, rebajándonos unos a otros. La impaciencia no presta atención a la Regla de Oro, que ordena que debemos hacer a otros lo que queremos que nos hagan.
Cierta vez, Pedro preguntó a Jesús cuántas veces debíamos perdonarnos unos a otros. Los fariseos enseñaban que siete veces era suficiente. Eso significaba que tenían que ser pacientes unos con otros solo hasta que se cansaban. Jesús enseñó el verdadero significado no solo del perdón, sino también de la paciencia cuando enseñó que debíamos ser pacientes todo el tiempo: "setenta veces siete". En otras palabras, más allá de la cuenta.
La paciencia no se dispone en una actitud tranquila de "venga lo que sea", ni tampoco pierde los estribos. La paciencia conoce el significado de las palabras: "Mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios" (Sant. 1:19, 20).
La ira es una consecuencia natural de la impaciencia. Cuando perdemos la paciencia, tendemos a perder los estribos. En este mundo imperfecto, lleno de personas imperfectas, hay abundantes razones para estar enojados. ¡Si solo una razón fuera una excusa legítima! Pero, la gente a la que el Espíritu Santo está otorgando el fruto de la paciencia no estará buscando razones para justificar su ira.
Espero que no esté pensando que estoy tratando de simplificar demasiado algo que es muy complicado. Sí, me doy cuenta de que hay muchos problemas en la familia y aun en la iglesia. Pero, seamos pacientes. A medida que el fruto de la paciencia crece, encontraremos que muchos de los detalles más complicados de nuestra relación mutua disminuirán, y muchos hasta desaparecerán.
Vivimos en la parte central del Estado de Florida. En varias ocasiones, cuando hemos comprado una piña o ananá en el supermercado, he cortado la parte verde del penacho y lo he plantado en nuestra huerta. El penacho, generalmente, cría pronto raíces, y antes de mucho tengo una planta de ananá de buena apariencia. Leí algo en Internet acerca de cultivar piñas que yo ya había aprendido por experiencia. El sitio web aconseja: "La paciencia es la clave para cultivar con éxito una planta de ananá. A menudo lleva dos años o más que para una planta dé fruto con buenas condiciones para el crecimiento". Las piñas no son las únicas que requieren paciencia para verlas crecer. Los hongos pueden crecer en un día o dos, pero un árbol como la secuoya requiere varias generaciones para crecer. Ralph Waldo Emerson dijo: "Adopta el ritmo de la naturaleza: su secreto es la paciencia.
La paciencia crece por medio del sufrimiento
La Biblia menciona que, a veces, la paciencia puede desarrollarse como resultado del sufrimiento. Yo no sé lo que piensa usted, pero a menudo oro pidiendo paciencia; no obstante, vacilo en soportar lo que es necesario para lograrla. Esto es como orar con ambos lados de nuestra boca. Por un lado, pedimos a Dios que nos dé paciencia, y por el otro pedimos que todo siga bien y que nuestra camino sea suave. ¿Se da cuenta de cómo una oración cancela la otra?
¿De qué modo crece la paciencia en los tiempos malos? El apóstol Santiago lo explica de este modo: "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" (Sant. 1:2-4). De paso, en los versículos recién citados, la palabra pruebas a veces se traduce como diversas tentaciones. Y podemos comprender esto, porque las pruebas que tarde o temprano debemos afrontar son tentaciones; y las tentaciones realmente son pruebas. Nuestras pruebas son tentaciones porque cuando estamos pasando por ellas estamos tentados a hacer algunas de las cosas mencionadas antes en este capítulo. (¿Recuerda a mi amigo Jaime?) Especialmente, me gusta esta parte del versículo en Santiago: "Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna".
El apóstol Pablo sabía lo que era tener pruebas. Escribió: "Antes bien [mis compañeros y yo] nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias" (2 Cor. 6:4). De hecho, él expresó: "Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia" (Rom. 5:3).
Una de las mayores tribulaciones en mi vida es tener un hijo que está fuera de la iglesia. Y yo sé que no soy el único. Algunas veces, me pongo muy impaciente con Dios. Le suplico que haga algo ahora. Todavía no ha sucedido, y no sé cuánto tiempo llevará, pero una cosa sé: que, entretanto, la semilla de la paciencia está creciendo en mi corazón. Estoy aprendiendo a comprender que Dios es el mismo hoy como lo fue cuando se mostró a Moisés hace tanto tiempo: él es longánimo.
Mientras lee este capítulo, puede estar sufriendo de una enfermedad o una incapacidad. Tal vez haya perdido al cónyuge y esté solo. Aquí tenemos una sorpresa que lo sostendrá mientras cultiva el fruto de la paciencia: "No os ha sobrevenido ninguna tentación [o prueba] que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (1 Cor. 10:13).
La paciencia no nos sacará de nuestros problemas, pero es un don maravilloso, un fruto del Espíritu, que Dios nos da para poder atravesar esos problemas. Entretanto, "teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos [lea: no estamos solos], despojémonos de todo peso [confiar en nuestro camino] y del pecado que nos asedia [la ira], y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante" (Heb. 12:1).
De quienes serán salvos al final del tiempo, está escrito. "Aquí está la paciencia de los santos" (Apoc. 14:12). Este texto es un consuelo para mí, porque significa que aquel que comenzó la buena obra en nosotros [la paciencia] la terminará y nos dará las fuerzas a lo largo del camino. Y así debemos permitir que la paciencia realice su obra perfecta, a fin de que podamos ser como nuestro Padre celestial: "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó. ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte [...] grande en misericordia y en verdad".
Para meditar
1. ¿Te clasificarías como paciente o impaciente?
2. ¿Qué hecho está probando en ti la paciencia ahora mismo?
3. La paciencia es un don del Espíritu. ¿Qué puedes hacer a fin de ayudar a que este don crezca dentro de ti? ¿Qué clases de cosas impedirían que crezca?


Revelaciones del Apocalipsis, Tema 1. Pasto Alejandro Bullon.